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Mostrando entradas de septiembre, 2016

Una vida que vuela...

Fotografía de Ian Cox de un mural de Henrik Aa Uldalen


Hoy la vida te exige demasiado. 
Un silencio que arropa, una mirada olvidada y una exhalación que te recuerda que el mundo se hizo en un suspiro.

Jadeas entre sueños con el sudor frío recorriendo tu espalda y el vello de punta clavándose entre las sábanas. Mientes con tu reflejo y recorres las calles queriendo deshacerte en el asfalto pero ni el mayor de los saltos conseguirá hacerte volar.
Robaste demasiada suerte al karma y en tu cama ya sólo hay calma.
¡No te lamentes! ni si quiera lo tienes en mente, sólo vives con la exigencia de la rutina, con la cotidianidad como disfraz y con el haz de su reflejo clavado en el reloj de tu pared.

Olvidas que la vida se vive y la devoras con fervor, con temor y con ardor. La vida te quema, te desata y te engancha, quisieras arrojarla, disecarla y agravarla. Cerrar los ojos, candar las puertas y recrearte en el vacío de sus órbitas.

Mientes cuando amas, cuando gozas o cuando sientes, mientes co…

Te miro y te extaño

Te miro y te extraño.
El dolor nos venció
y la indiferencia ganó nuestra guerra.

Batallas lloradas,
fracasos ahogados,
y tú y yo luchando por la vida.

Fuimos valientes,
jugamos con garras y dientes,
y acabamos heridas y perdidas.

Olvidamos nuestras ganas, las historias de miedos.
los viernes de hierbas y las noches de lluvia.
Cedimos nuestra alma para alcanzar la calma,
y el tiempo borró nuestras huellas.

Seguimos rotas,
con trazos de nuestros cuerpos en nuestra piel,
con miradas clavadas, con sangre entre las uñas,
con un llanto que no cubre,
y con un nudo que aprieta demasiado.

Te miro y te extraño
porque no te reconozco,
porque no me reconozco.

La distancia se volvió enemiga,
el amor en un arma de doble filo,
y nosotras en un lastre.

Soltemos y saltemos hasta lo más alto,
hasta que el sol nos queme, hasta que
rocemos la comprensión
y consigamos nuestro propio perdón.