La imagen del amor




Poesía, novelas, canciones todo habla del amor pero ¿qué tipo de amor?
Estamos en el siglo XXI pero nuestro concepto de amor sigue siendo el amor del romanticismo del siglo XIX, creemos que morir de amor es de valientes, que dedicar la vida a esa persona es la mejor forma de crecer.
Desde la infancia nos enseñan un concepto de amor dependiente, de inseguridades, nos enseñan a querernos a través de los demás, a través de esa personas que te querrá incondicionalmente por lo que eres pero que si te deja de querer entonces debes cambiar porque nadie más te volverá a querer de esa forma.
Nos enseñan amar de forma incongruente, sin hechos ni palabras, creyendo que el amor cuando está , está y que si es amor verdadero no hace falta cuidarlo, ni mimarlo, ni protegerlo porque cuando es, es y el destino así lo quiere.
Nos enseñan a no responsabilizarnos de los corazones rotos,  a echarle la culpa al otro, a no cuidar nuestras cicatrices.
Nos hacen creer que la vida sin una persona no es vida, que la felicidad se consigue perdiendo parte de tu ser para dárselo a otro. ¿Desde cuando el amor es sólo entrega? ¿Desde cuándo el amor significa pérdida? Pérdida de independencia, pérdida de rutinas, pérdida de gustos.

El amor no es un todo, es la suma de las partes.

Sin embargo, es difícil mantenerse fuera del concepto de amor que se venden en los cines, en el mundo de la música, en la literatura, es difícil no sentir que desfalleces cuando tu corazón vuelve resquebrajarse, cuando dejas a alguien queriendo, cuando comprendes que el amor no era suficiente y buscas razones de peso, razones tangibles que te ayuden a comprender por qué no funcionó, por qué nunca te quiso o por qué no se atrevió a quererte.  Y buscas y buscas  y no encuentras nada, nada que te acabe de convencer porque no quieres convencerte, porque estás en la fase de negación, porque te enseñaron amar poseyendo y ahora no eres capaz de dejarlo ir.
Desprenderse de las cosas, de las emociones, de los sentimientos es de las lecciones más  difíciles que uno debe aprender porque la sociedad nunca enseña a soltar. Te animan  a que obtengas el amor que deseas, te alientan a luchar por los amores platónicos pero, y cuando éstos se acaban ¿qué hacemos?


Caminamos solos en un mundo hecho para dos.

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