Aliteraciones vitales sobre el amor


Ilustración: Belén Moreno


El día que menos pensé desapareciste tras una pequeña brisa de primavera.

Mi anhelo por tu regreso se resquebrajó entre las hojas de mis diarios, páginas en blanco completadas por historias jamás contadas, errores fracasados y algún que otro beso descolgado en el margen de mi vida.

Tu recuerdo aún persiste en la tristeza de quien pierde su todo en el lodo de las dudas.

Ni siquiera sobrevivimos a las mareas de mis mareos, ni a los temores de mis temblores,  ni a los olvidos de mis olivos.

Y aún así tu mirada persiste como una miríada de hadas desaladas,  como las bocanadas en mi almohada, como los dados en tus dedos. Y yo me desabotono el alma dejándome la piel en carne viva para que esa brisa primaveral emborrone tus huellas, tus mellas y tu estrella, para que tu sonrisa sonrosada se someta al duelo de mis ruegos, para que ahoguemos ese último beso con el peso del suelo que se eleva a través de tu saliva olvidando quién  regresa y quién se iba.

Tú o yo. Uno de los dos se debate con el bate del destino, con el atino de quien desea regresar al punto de partida, comenzar y lanzar nuevas historias de rías y arroyos que murmuran en tus abrazos zafados, en tus brazos estrechos llenos de cicatrices por no tener narices de afrontar los trazos del amor desenamorado.

Y a pesar de ser la causa de mi casualidad reconozco tus méritos por hacer de mí mi hábito, por correr tras el brillo de mi vida,  por quererme y entregarme.

Mi último beso se transformó en mi último deseo, un roce que escuece y entristece, un roce que acciona el inicio del desenlace.

Nos enlazamos  y nos lanzamos al tiempo con apremio, al olvido dolorido y al llanto de antaño. Tus ojos mis hojas que rellenar, tu piel mi hiel, tu coleta mi aleteo y tras las emociones en canciones mi gratitud por la magnitud de tu presencia.

Dos palabras para expresar todo aquello que no pude en su momento. Dos palabras para pedir perdón por  el corazón. Dos palabras para allanar el camino a nuestro sino. Dos palabras para mostrar el rostro de quien se juzga y se arrepiente Dos palabras que no mienten. Dos palabras que no se escapan a pesar de las capas. Dos palabras para decir : Te quiero.

Comentarios

Alejandra Gonzalez Sanchez ha dicho que…
wow

increible

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