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Mostrando entradas de 2015

Las debilidades del ser humano

El ser humano.
Si tuviese que definir qué es el ser humano diría que es un cúmulo de contradicciones y de casualidades, una montaña de debilidades y de virtudes. Un misterio por el que, a veces, merece la pena luchar. Y digo a veces porque en ocasiones el ser humano puede ser o muy tonto o muy cruel.

Mucha de la tontería del ser humano radica en sus debilidades, me atrevería decir que el ser humano carece de dos cosas, bueno carece de más pero las  más importantes para mi son:

1. La capacidad de apreciación de las cosas/persona, es decir, valorar lo que se tiene antes de perderlo
2. Descuidar aquello que parece que siempre está.

En verdad ambos puntos están muy relacionados, casi se podría decir que son lo mismo pero es verdad que a veces puedes valorar algo pero no cuidarlo aunque es raro que eso suceda. Venga, voy a unir el mismo punto y voy a añadir una tercera (segunda) debilidad.

2. La importancia de los detalles.

Es curioso como a veces nos acostumbramos a lo bueno, a la constancia…

Migas...

Sabes esa sensación cuando uno apuesta por alguien o por algo con todo lo que tiene, cuando está al píe del cañón día tras día, cuando a veces se deja para poder estar, cuando te pierdes por intentar ser alguien que no eres, cuando luchas contra ti mismo, contra tu propia gente creyendo en algo que cada día parece carecer de sentido. Y buscas, y buscas, y buscas aunque sean  las migas de algo que ya acabó.
Y entonces piensas: las migas,  a ese nivel he caído.
Te conformas con lo más nimio, con un pestañeo, una mueca, un punto. Y no es culpa de nadie, es tuya por consentirlo, por creer que te mereces esas sobras, por no quererte lo suficiente.

"Tenemos el amor que creemos merecer"
A veces hay que saber aceptar las derrotas, las perdidas. Fracasar no te hace ser peor persona, todos en algún momento de nuestras vidas fracasamos. No es malo. Duelen las derrotas pero no son mortales. 
Otras veces hay que dejar de luchar, hay muros que son infranqueables por mucho que intentemos sa…

Ojos cerrados

Cierro los ojos y en ese espacio negro que se forma, justo ahí,  es donde me gustaría estar la mayor parte del tiempo.


Destinos

Después de más de seis horas de carretera había llegado a su destino.

La estación estaba abarrotada de un ir y venir constante de personas, algunas deseosas de huir del calor de la ciudad y otras agradecidas por volver a casa. Ella no pertenecía a ningún de esos grupo, en verdad, era de las que no querían estar ahí pero sin saber muy bien por qué había vuelto. No fue capaz de huir y mucho menos de permanecer más tiempo en casa de sus padres. La estación parecía un buen sitio. Cogió su maleta, se dirigió a unos de los bancos más alejados de la zona y se sentó derrotada por el cansancio, por la vida.

Las horas pasaban y ella permanecía ahí, inmóvil, creyendo que se paraba el tiempo, que la estación la protegería de sus decisiones. Observó a su alrededor y se sintió extraña, como fuera de lugar, no lograba percibir esa sensación de familiaridad o de rutina a pesar de las innumerables veces que había realizado ese trayecto. Por primera vez, y tras una meditada pausa, entendió la soledad …

Duele

Duele el no verte, el esconderte entre mis sueños, el ocultarte entre mis ojos. Duele el quererte, el sentirte y olvidarte. Duelen los duelos, mis sueños y tus vuelos. Muere la memoria entre tus brazos y mis trazos. Mueres tú. Muero yo.

Ilustración: Carmen Seymour

Aliteraciones vitales sobre el amor

Ilustración: Belén Moreno

El día que menos pensé desapareciste tras una pequeña brisa de primavera.

Mi anhelo por tu regreso se resquebrajó entre las hojas de mis diarios, páginas en blanco completadas por historias jamás contadas, errores fracasados y algún que otro beso descolgado en el margen de mi vida.

Tu recuerdo aún persiste en la tristeza de quien pierde su todo en el lodo de las dudas.

Ni siquiera sobrevivimos a las mareas de mis mareos, ni a los temores de mis temblores,  ni a los olvidos de mis olivos.

Y aún así tu mirada persiste como una miríada de hadas desaladas,  como las bocanadas en mi almohada, como los dados en tus dedos. Y yo me desabotono el alma dejándome la piel en carne viva para que esa brisa primaveral emborrone tus huellas, tus mellas y tu estrella, para que tu sonrisa sonrosada se someta al duelo de mis ruegos, para que ahoguemos ese último beso con el peso del suelo que se eleva a través de tu saliva olvidando quién  regresa y quién se iba.

Tú o yo. Uno de …

¿ Y por qué todo sabe a despedida?

Cada noche, cada momento, cada instante recuerdo tus palabras, tus huidas, tus llegadas y mi cuerpo se estremece. Mientras que en mis manos se mece el adiós de un no volver, el sentir desaparecido entre el llanto del mar que nunca existió.  ¿Y quién le pone diques al mar? me preguntó. ¿Y quién recorre mi cuerpo con cada gramo de su ser?

Me olvidé del dardo entrelazado en mis piernas sujeto con el lazo de tu cabello, me olvidé del sino de mi casino, del juego de tu azar que huele azahar y me arranca del lugar. Me olvidé, y cuando quise retener aquellos momentos donde nos dejamos ser ya se habían ido. Demasiada presión para esta mujer sin tensión, demasiado valor para quien no sabe volar. 

Y entonces llegó tu olor, ese que me perturba, que me enturbia y me enloquece. Llegó tu piel cálida anidada a tus cabellos, tu sabor a sal con retazos de tazas de miel, tu voz murmurando el idioma de las estrellas, el llanto escondido en el manto y me desprendí de todo aquello que me impidió ser. De la …

Sin ti y sin mí...

Y decirte que me rindo, que me doy por vencida, que no soy capaz de derribar esos muros que levantaste hace tiempo.

Después de tantas batallas perdidas, de tantas derrotas desangradas comprendí que era tu lucha y no la mía,  después de sacarme todo lo que tenía, de devorar mi amor, de aspirar mi energía, de quitarme las ganas comprendí que ya era demasiado tarde para quererme.

Mis escasos sueños entregados a tu único objetivo, mis fortalezas convertidas en pequeñas trazas, mis ilusiones transformadas en tu afán de superación, mi dolor tu bastón, mi tiempo tu entretenimiento. 

Demasiado tiempo para luchar por lo inexistente, demasiados daños colaterales por una coleta, demasiados miedos creados de la nada, demasiado malestar por no estar.

Con el vacío de mi ser pero llena de miedos y rencores alcancé a comprender el por qué de la cosas, entendí el motivo de mi venda, y tras muchos tequilas logré zafarme de la tela que me impedía avanzar, continuar aquel camino que hacía años comencé co…

El utilitarismo

O lo es que es lo mismo cómo convertir a las personas en herramientas.
Admito que soy bastante negativa, quizá sea uno de mis peores defectos. pero a veces el ver las cosas tan oscuras me ayuda a escribir, a que brote la inspiración que en ocasiones desaparece, por no decir siempre. Aunque eso no quiere decir que yo me provoque ese estado de desaliento o desesperanza para escribir, no, a mi, como al resto de la humanidad, me gusta ser feliz, reir, bailar y esas cosas que hace la gente optimista pero soy una persona inconformista y siempre quiero más. Ser inconformista no quiere decir que no sea agradecida ni que no valore lo que tengo, no, eso sí que no lo soy pero siempre quiero más. Sin embargo, no es de eso de lo que quiero.... reflexionar.
En estos últimos meses he aprendido mucho, tanto de mi, como de la gente y puedo decir ¡qué maravilloso es el ser humano! Nunca deja de sorprenderte y de decepcionarte, pero así es la condición humana, porque no, la vida no es tan hija de puta,…

Cambiando la realidad...

No quiero escuchar lo que me tienes que decir. Hace tiempo que preferí vivir en la ignorancia. En un estado de no saber, sin información, sin datos, sin sinceridad.
Nunca fui feliz sabiendo lo que sabía, guardar tantos secretos era una mortificación para mi. Nunca nadie se puso en mi lugar, nunca nadie se molestó en preguntarme si yo quería saber ese secreto, si quería conocer la verdad de las emociones, los miedos de la verdad o la inseguridad de la mentira.
Nunca quise ser el recipiente del absolutismo, aquel que recoge cada nota, sonido, letra, silencio y apodo y los mezcla para dar una realidad. Nunca quise ser el creador de la realidad.

Y aún así lo fui. Cada noche recibía miles de ingredientes que debía combinar para crear tantas realidades como personas, porque sí, queridos humanos, la realidad no es única ni absoluta. La realidad es como el tiempo, es relativa, depende de quien la viva, de quien la sienta y como la energía, ésta no se destruye, se transforma. 

Sí, la realidad …

Relaciones matemáticas...

Llega un momento en la vida de las relaciones en las que A o B ya no puede más. 

Las relaciones humanas no tienen nada que ver con las matemáticas, que A sea igual a B no significa que su suma sea A+B, como dice la Gestalt; la suma de las partes es más que el todo  ¿o era el todo más que la suma de sus partes? El caso es que no es lo mismo, no es lo mismo A+B que B+A porque a veces A es más que B, y en ocasiones B necesita más que A.

Por otro lado, existen miles de factores que influyen en los resultados, sí, en los resultados, porque a cada instante los dígitos cambian, A ya no es A y B ya no es B, B no necesita de A pero A si determina B. Todo está en un continúo cambio lo que hace que la relación existente entre A y B nunca sea igual.

Y quizá es esa inestabilidad humana lo que hace que A y B nunca lleguen a ser un todo, o simplemente dos letras adyacentes AB, sin aire, sin comas ni puntos que las distancien. Quizá es esa falta de conclusión lo que provoca que, en ocasiones, A y B l…

Des-construyendo personalidades

Sabes esa sensación de pérdida, de querer encontrarse a uno mismo y no saber ni por dónde empezar. Así se sentía Elena. Llevaba más de cinco años en la gran ciudad cuando apareció "Él". Esa persona que con el tiempo se hizo un hueco en su vida, esa persona que se convirtió en su rutina, en su adorada rutina pero... ¿Cuándo fue Elena una mujer de rutinas?

Desde la llegada del susodicho Elena dejó de ser, se excusaba diciendo que hacía lo que le gustaba, lo que le apetecía pero ¡qué casualidad que todas sus aficiones eran las mismas que las de él!

Elena, es, era de esas mujeres que creen que las relaciones se van construyendo con el día a día, cediendo cuando hay que hacerlo, ser inteligente emocionalmente, utilizar la empatía, ser comprensiva y tolerante pero ella se excedió. Se excedió tanto que se perdió, se perdió entre la tolerancia y la indiferencia, su personalidad menguó a medida que sus miedos crecieron, a medida que él se convertía en su padre. Sí, la actitud paterna…

Era su dolor el calmante de su vida

Alma era de esas mujeres que disfrutaban del dolor pero no por que le causara placer sino porque lo conocía, conocía esa sensación de angustia, de ahogo, de quemazón. Lo conocía y en ocasiones era capaz de controlarlo, al menos el dolor físico.
En situaciones de desesperación, cuando sus sentimientos la abrumaban, cuando la soledad le hacía compañía, cuando sus miedos se convertían en su sombra o cuando su persona desaparecía bajo el mar de emociones, de estrés y obligaciones, Alma se aferraba al dolor; era la única forma de mantenerse viva, de no convertirse en un robot que no siente, que no vive, que no disfruta. Sentir el quemazón de la herida, ver la sangre roja escapar de sus cortes era lo único, que en esas situaciones, la calmaba.
No le gustaba admitirlo y muchos menos reconocerlo ante las personas pero era la verdad. Era un dolor conocido, un dolor controlado. Después de tanto tiempo era una sensación que ella podía manejar.
Si quería un dolor más punzante escogía una aguja i…

Cuando deje de sonar...

Aún bailo al son de la luna, con tu sombra en mi presencia, con tus labios en mi cuello, con tus manos en mi cuerpo.
Aún bailo con el sol, con la fuerza de tus brazos, con tu mirada en mi cabello, con la volatilidad de una nube.
Aún bailo sobre el cielo, construyendo lo que un día fue nuestro, recordando el vals del día en el que me amaste.
Aún bailo con tus pasos, con tu voz susurrándome la letra que nunca llegaste a cantar, con el olvido de quien pierde, con las ganas de quien lucha.
Aún bailo nuestra melodía, aquella  que me enseñaste en la ducha, aquella me tarareabas al dormir, aquella me pediste.
Aún sigo aquí, bailando sobre la luna, creyendo en lo imposible, bailando hasta que la música deje de sonar.


Incertidumbre...

La incertidumbre es como una herida de bala; te atraviese cuando menos te lo esperas y se queda enredada entre tus nervios y tus músculos provocando un agudo dolor con cada movimiento.  A veces estalla dentro de ti y tus sentidos quedan en estado de shock, tu mente se apaga y tu cuerpo ralentiza cada movimiento. El dolor aumenta, la ausencia de vida se agrava y tu mirada se cristaliza.
Otra veces el dolor se mitiga pero se vuelve constante, hasta el punto en el que ya no lo sientes, te has acostumbrado a él, a su sensación, al ahogo que te produce cuando notas que el momento puede ser hoy.
¿ Y si es hoy? Y si el día en el que la bala acaba con tu vida es ahora ¿qué haces?