Cuando la esperanza se convirtió en fe


"El retirarse no es huir, ni el esperar es cordura, cuando el peligro sobrepuja la esperanza"
 (Miguel de Cervantes)





Nos dicen que huir no es la solución ¿Y si lo es?

En la lejanía cuando apenas te siento es cuando menos duele. La ignorancia de saber qué y con quién estás me permite respirar, aunque admito que si pienso en ti, en lo que me estoy perdiendo por no estar junto a ti, el nudo reaparece invadiendo los ojos con llanto y convirtiendo la voz en silencio.
Siento que la distancia es el final y quizá eso es lo que necesito, un final. Pero ¿por qué siento que el final es mi rendición?

Creo que soy capaz de soportar como la miras, como lo miras, como la sientes, como lo sientes, creo que soy capaz de estar a tu lado y no rozarte, de ver tu número y no escribirte, creo que soy capaz de mirarte y no decirte que te quiero, pero ¿Y si no lo soy?

En estos meses, en estos años, lo he intentando, he luchado contra mis impulsos pero creo que te has convertido en un instinto y contra eso no sé cómo vencer.
Quizá debo dejarte ir, rendirme ante la evidencia, dar la razón a todas las personas que me alentaron a que me marchará, las que me dijeron, una y otra vez, que no eras una buena persona, una buena amiga. Quizá es hora de hacerles caso, de oír aquello que ellos ven desde la objetividad de aquel que no vive las experiencias en primera persona, quizá es hora de bloquearte, de eliminarte, de perderte.

Pero sabes qué pasa, que no puedo, no puedo borrarte de mi vida después de estos años que para mi han significado tanto y para ti tan poco. No puedo rendirme antes las opiniones de los demás, no puedo abandonar mi concepto de ti aunque tú, día tras día, con tus actos me derribes. Te sigo idealizando, te sigo mitificando porque no quiero darme cuenta que la persona de la que me he enamorado es alguien tan contraria a mi . Si me enamoro de una persona así ¿En qué me convierte eso? ¿Por qué me fijé en ti?

He visto como tratas a las personas que más quieres, como haces malabares con sus emociones e ilusiones para retenerlos a tu lado, como les endulzas las verdades, como los manipulas para que crean que esa situación, que sólo te favorece a ti, es la mejor para todos. He visto como utilizas a tus amigos para que te cubran, como evitas los momentos incómodos, como actúas delante de cada uno haciéndoles creer que son tu mundo.

Y a pesar de todo, a pesar de conocer  tu “pasajero oscuro” sigo creyendo en la bondad de tu persona, sigo pensando que mereces la pena, que hay cosas que se pueden salvar.  Sigo creyendo en ti, en nosotras, en lo que nos hemos convertido, en lo que nos convertiremos.


Dicen que la esperanza es lo último que se pierde pero para mi lo último que se pierde es la fe.qw`rorç+3039wickzxlmax,añ`sl q+ènos hemos convertido, en lo que nos convertiremos. hay cosas que se pueden salvar,  sigo creyendú últimaoi  nfoereofijef`´



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