¿Quién tiene el poder de nuestras vidas? Nosotros o los demás

"Cuando aprendas a amarte entonces sabrás amar los demás"

¿Quién tiene el poder de nuestras vidas? ¿Nosotros o los demás?

Estas últimas semanas he observado como las personas se relacionan con sus iguales, como intentamos agradar, complacer y como buscamos la aprobación de los demás.
Pero... ¿quiénes son? Quienes son esas personas que nos rigen qué pensar, cómo actuar, por qué dejamos que nos dictaminen, por qué permitimos que nos generen malestar, inseguridad, culpabilidad.

Ya lo dijo Aristóteles, el ser humano es un animal social y no lo discuto, incluso me atrevería decir que es mucho más social de lo que creemos.

Nuestra vida se rige por unas normas sociales, por un código social, desde pequeños nos enseñan como relacionarlos con lo demás, el grupo, la comunidad, los iguales adquieren una importancia que en la adolescencia se ve magnificada, la influencia social, el poder social, todo lo social requiere de habilidades, habilidades tales como la asertividad, la seguridad, la empatía. La vida es social, de eso no me cabe duda, pero para poder mantener relaciones sanas tenemos que dominar las artes sociales, el problema es que nadie nos enseña a manejarnos en ese mundo de telarañas, de hilos que cortan, aprisionan y limitan. Nos educan en un mundo donde tu personalidad, tu percepción de ti misma se forja en función de las opiniones de los demás. ¿Es eso inevitable? ¿Necesitamos de los demás para llegar a ser lo que somos?

Obviamente sí, requerimos de los amigos, de las parejas, de las familia, de las personas para poder conocernos, ellos son los generadores de situaciones, los que te ponen a prueba, los que te retan pero eso no impide que tú te pongas a prueba, te quieras, confíes en ti y en tus aptitudes. Y al igual que ellos tienen el poder de hacerte sentir la persona más diminuta del planeta también tienen el poder de hacerte sentir la personas más especial.
Tienen ese poder porque nosotros se lo damos, en ocasiones con una facilidad increíble, una simple sonrisa, una llamada en el momento adecuado y ya les entregamos nuestro mundo, con suerte se lo puedes entregar a alguien que realmente se preocupe por ti y lo cuida, con cariño y con esmero, pero la mayorías de las veces la gente no valora tu mundo, a veces, ni si quiera son conscientes  (o hacen que no lo son) de lo que tienen entre las manos, de la fragilidad del mismo, y lo rompen, te rompen.

El problema que yo veo aquí, no es el hecho de necesitar de los demás, tener una amplia red social es muy terapéutico y muy necesario, el problema es que no nos enseñan a autogestionar nuestra emociones, no nos enseñan a buscar el punto medio de las relacionas.
Cada día nos invaden con mensajes sobre la codependencia emocional, las canciones de amor nos hacen creer que no podemos vivir sin la persona que amamos, que el amor verdadero es aquel que duele, el que no te deja respirar, el que invade toda tu vida, ese tipo de mensaje está por todos los lados, incluso en los supermercados en cosas tan absurdas como los packs-dúo ¿por qué no un pack individual?

Lo paradójico de todo, es que estas relaciones tóxicas, donde uno lo da todo y el otro se aprovecha, es el tipo de relación que nos han estado mostrando día tras días como la relación perfecta, donde él/ella es tu mundo y tu eres su mundo, ¿No debería ser tu mundo tu mundo y el suyo el suyo?

Este tipo de relaciones la podemos extrapolar al ámbito de la amistad, incluso me atrevería a decir que es en dicho ámbito donde las relaciones están mucho más descompensadas; se dice que los amigos son para toda la vida,  y lo son, siempre que se cuiden, se respeten y sea reciproco porque un amigo no deja de ser un animal social, requiere de los demás, necesita sentirse valorado, querido y respetado.
Está la clásica situación de la amiga que se echa novio, desaparece despreocupándose de todo el mundo, sólo vive para y por él, y de repente, reaparece porque ha roto con su chico.
¿Qué quiero decir con todo esto? Que nosotros tenemos mucho más poder de lo que creemos, que tenemos una educación basada en la dependencia, en las relaciones tóxicas y en el oportunismo, y por muy contradictorio que parezca, nos enseñan a vivir con los demás pero también nos enseñan a ser egoístas con los demás y ahí es donde debemos poner remedio.

Sí, necesitamos de los demás pero no olvidemos que nosotros formamos parte de los "demás" de las otras personas, y que igual que queremos que nos quieran y nos valoren nosotros debemos hacer lo mismo, no podemos aprovecharnos de la inseguridad de los otros, dar por hecho las cosas y no valorar lo que los demás hacen por nosotros.

Las relaciones son finos y delicados hilos que se entretejen y donde las tornas se cambian, y en un momento estás donde nunca quisiste estar con un reflejo de ti.

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