Cuando la pelota está en el otro tejado

El ser humano tiene muchas virtudes pero a la par muchos defectos, uno de ellos es la capacidad que tenemos para perder el tiempo.


El tiempo se puede perder de mil maneras posibles pero la más básica, la principal de todas; cuando uno hace lo que no quiere, o en su defecto, cuando está con la persona que no quiere. No obstante, existen otras situaciones que te "obligan a perder el tiempo", éstas se dan cuando nos estancamos en un momento, cuando se nos mete entre ceja y ceja una cosa y no paramos hasta lograrla aún sabiendo que nunca la vamos a lograr, o lo que es peor aún, cuando no es bueno para nosotros.
No nos engañemos, no es lo mismo ser perseverante o constante que cabezota, muchas veces nos obcecamos con objetivos o con metas que no podemos alcanzar, no porque sean imposibles, o porque no tengamos las capacidades o aptitudes suficientes sino porque no dependen de nosotros. Sí, podemos hacer todo lo que está en nuestras manos para lograrlo, podemos levantarnos todos los días con la pretensión de llegar a ese objetivo que nos fijamos hace tiempo pero cuando esa meta depende de varios factores... ¡tómatelo con calma!.

En el momento en que tú ya has demostrado todo lo que tienes, todo lo que eres, respira, respira tranquila porque por tu parte ya es hecho todo lo posible, ahora la pelota está en el otro tejado y hay que ser realista, puede que se quede ahí años e incluso toda la vida, si es así, no pasa nada, hay más pelotas y más tejados en el mundo, y lo más importante, hay más formas de llegar a los tejados.

No te centras en ese tejado, estás perdiendo el tiempo, a tu alrededor a miles de oportunidades más, miles de personas, de situaciones, de momentos que pueden darte lo que necesitas, lo que quieres. Acepta que no hay nada más que puedas hacer y vive, no dejes que el factor incontrolable invada tus pensamientos, tu vida.


Es curioso como cuando se da esas situaciones solemos culpabilizarnos, nos castigamos dando por hecho que si no lo conseguimos es porque o no lo merecemos o no somos buenas, interiorizamos lo que consideramos "fracasos" y los hacemos nuestros. No podemos permitirnos ese tipo de pensamientos, son ellos los que hacen que nos estanquemos, por miedo al dolor, al fracaso, a la pérdida, por miedo decidimos permanecer expectantes al pie del tejado por si algún día esa pelota regresa a nosotros.


No pierdas el tiempo esperando. La espera agota. Si aún así insistes en esperar, espera actuando, aprovecha la espera, el tiempo, los silencios, el vacío, canaliza la frustración, la impotencia, la tristeza y actúa mientras espera. MUÉVETE. 

Obviamente este tipo de conductas o de ideas no es aplicable a todos los casos, siempre hay excepciones, siempre hay quien piensa que "quien la sigue la consigue". Para mi, en ocasiones, seguir así sin control puede ser contraproducente, es importante saber a quién o qué sigues porque muchas veces idealizamos nuestras metas, las distorsionamos y las convertimos en utopias, justificamos cada golpe, cada dardo, cada lágrima y seguimos persiguiendo lo que un día fue un rayo de luna.

Yo soy una de ésas, de las que idealiza, de las que persigue un rayo de luna en pleno día, de las que se obceca y permito que el dolor, el malestar me invada, la que pierde el tiempo, la vida, los días... y por eso, porque estoy cansada de esperar algo que sé que no va a llegar, actúo ( o al menos lo intento).

El cambio debe surgir de nosotros mismos, no de los demás.


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