Adiós 2013...

El 2013 siendo objetiva ha sido bastante bueno, en verdad, apenas podría quejarme, me renovaron en el trabajo, estrené mi primera microobra de teatro, conocí a personas maravillosisimas que aún forman parte de mi vida y espero que así sea durante mucho tiempo, disfruté de mi trabajo, de mi independencia, de Madrid, de mi autonomía... sin embargo, a pesar de todo ello, a pesar de ser consciente de lo afortunada que fui (y soy) durante todo el 2013, hubo un acontecimiento que hizo que todo lo que era rosa se tornará a gris y en ocasiones a negro. Sí, hablo del amor, sólo un sentimiento como el amor puede lograr convertir la miel en hiel; me enamoré de la persona menos indicada, una persona inestable, egocéntrica y no correspondida. 

Me enamoré de una veleta, de una brisa, de un rayo de luna... y aún sin saber cómo me mantengo en pie, soportando tempestades e intentando estar siempre a su lado aunque eso me provoque un estancamiento en mi desarrollo personal, aunque mi razón me mande señales cada minuto e intente luchar contra todo lo que hace que el corazón lata. Sigo ahí, en stand by, sin avanzar, sin respirar por miedo a que desaparezca.
Me enamoré de la persona que hizo que dejará de ser yo para ser suya... Nunca debemos perdernos para encontrarnos en  otros, porque a veces nunca nos encontramos y otra veces porque por el camino perdemos cosas que nos hacían únicos.

Y eso es lo que ha hecho que todo lo bueno que he vivido en el 2013, que han sido muchas cosas, no haya sabido, ni haya podido disfrutarlo como se merece, como me merezco. Y he maldecido día tras días ese fin de semana donde todos mis esquemas, todas mi prioridades cambiaron. 

Así que en términos generales estoy agradecida al 2013 por todo lo que me ha dado aunque haya cosas que lo hayan enturbiado, y ya no sólo hablo del amor no correspondido, hablo de amistades perdidas, descuidadas y olvidadas, de decepciones inesperadas y de falsedades interesadas.

Al 2014, no le pido nada, me lo pido a mi, a mi persona, me pido más confianza, más determinación, más seguridad, más disfrute, menos paranoias, menos analizar las cosas, más iniciativa, menos autocompasión, más movimiento, más concentración, menos concentración en dicha persona, más olvido... en resumen... más vida.

Al resto del mundo os deseo todo.


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