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¿Qué haces aquí?

Me encogí de hombros, después de tantos meses sin saber nada había aparecido en tu trabajo así sin más, sin una llamada ni un mensaje de preaviso.
Me miraste de forma inquisitiva, creí entrever una sonrisa, te alegrabas de verme pensé, era mi forma de auto justificarme, de decirme a mí misma que había hecho bien en ir a verte. Me seguías queriendo o eso quería creer.
¿Qué haces aquí? me volviste a preguntar con algo de nerviosismo en tu voz.

Y si te dijera que me estoy muriendo.
Lo solté. No quería decírtelo así, no tan de golpe, no sin un ¿qué tal estás? O qué bien te veo (mi ausencia te había sentado mejor que a mí). 
Te lo vomité sin edulcorantes ni vaselina. Recuerdo que te reíste y después me miraste con esa soberbia que a veces te nacía en tu mirada cuando la incredulidad se avecinaba. 

¿Qué?
Eso.
Eso
Si. Eso
Qué estás diciendo 
Qué me muero
Te mueres

Seguías sin creerlo.

Si, desde hace 7 meses

Justo los mismos que llevábamos sin vernos ni hablar.

Siete
Si, siete, tú numero favor…

Cuando te dejas...

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No hay peor abandono que aquel que nos hacemos a nosotros mismos.
Fotografía: Leila Amat

Enganches de lana

Situación sentimental:

Un día cualquiera te pones ese jersey de lana que tanto te gusta y que tan bien te sienta, caminas orgullosa,  con el pecho henchido y sintiéndote bien.

Es de esos días en los que te atreves a alzar la mirada, a observar a la gente, a sonreír a los viandantes y de repente, te enganchas, no sabes muy bien a qué, no sabes si es un clavo, un saliente pero tu jersey, tu preciado jersey, se  ha quedado enredado a ese clavo y tú, por inercia, tiras sin éxito, y vuelves a tirar convencida que si fuerzas un poco saldrás de ahí pero no,  aún así  te aferras al dicho de "a la tercera va la vencida" y vuelves a tirar  pero sigues atascada.

Y tiras de nuevo, con más fuerza, con más ímpetu y tiras y tiras y tiras una y otra vez hasta  que de pronto tu jersey comienza a deshacerse.

El enganche que empezó siendo eso; un mero enganche, ahora es un agujero de grandes dimensiones que poco a poco va devorando tu prenda favorita.


Recordatorio importante

"Eres muy importante para mi, lo sabes ¿no?

Con esa frase anunciaste la muerte de lo nuestro. Un recordatorio de lo que era por si me olvidaba, por si tu ausencia notable me hacía dudar de aquello que construimos con los años, pero nuestro edificio no era más que un castillo de naipes, bastó un ligera brisa para que éste se derrumbara.

Una vida que vuela...

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Fotografía de Ian Cox de un mural de Henrik Aa Uldalen


Hoy la vida te exige demasiado. 
Un silencio que arropa, una mirada olvidada y una exhalación que te recuerda que el mundo se hizo en un suspiro.

Jadeas entre sueños con el sudor frío recorriendo tu espalda y el vello de punta clavándose entre las sábanas. Mientes con tu reflejo y recorres las calles queriendo deshacerte en el asfalto pero ni el mayor de los saltos conseguirá hacerte volar.
Robaste demasiada suerte al karma y en tu cama ya sólo hay calma.
¡No te lamentes! ni si quiera lo tienes en mente, sólo vives con la exigencia de la rutina, con la cotidianidad como disfraz y con el haz de su reflejo clavado en el reloj de tu pared.

Olvidas que la vida se vive y la devoras con fervor, con temor y con ardor. La vida te quema, te desata y te engancha, quisieras arrojarla, disecarla y agravarla. Cerrar los ojos, candar las puertas y recrearte en el vacío de sus órbitas.

Mientes cuando amas, cuando gozas o cuando sientes, mientes co…

Te miro y te extaño

Te miro y te extraño.
El dolor nos venció
y la indiferencia ganó nuestra guerra.

Batallas lloradas,
fracasos ahogados,
y tú y yo luchando por la vida.

Fuimos valientes,
jugamos con garras y dientes,
y acabamos heridas y perdidas.

Olvidamos nuestras ganas, las historias de miedos.
los viernes de hierbas y las noches de lluvia.
Cedimos nuestra alma para alcanzar la calma,
y el tiempo borró nuestras huellas.

Seguimos rotas,
con trazos de nuestros cuerpos en nuestra piel,
con miradas clavadas, con sangre entre las uñas,
con un llanto que no cubre,
y con un nudo que aprieta demasiado.

Te miro y te extraño
porque no te reconozco,
porque no me reconozco.

La distancia se volvió enemiga,
el amor en un arma de doble filo,
y nosotras en un lastre.

Soltemos y saltemos hasta lo más alto,
hasta que el sol nos queme, hasta que
rocemos la comprensión
y consigamos nuestro propio perdón.

La imagen del amor

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Poesía, novelas, canciones todo habla del amor pero ¿qué tipo de amor? Estamos en el siglo XXI pero nuestro concepto de amor sigue siendo el amor del romanticismo del siglo XIX, creemos que morir de amor es de valientes, que dedicar la vida a esa persona es la mejor forma de crecer. Desde la infancia nos enseñan un concepto de amor dependiente, de inseguridades, nos enseñan a querernos a través de los demás, a través de esa personas que te querrá incondicionalmente por lo que eres pero que si te deja de querer entonces debes cambiar porque nadie más te volverá a querer de esa forma. Nos enseñan amar de forma incongruente, sin hechos ni palabras, creyendo que el amor cuando está , está y que si es amor verdadero no hace falta cuidarlo, ni mimarlo, ni protegerlo porque cuando es, es y el destino así lo quiere. Nos enseñan a no responsabilizarnos de los corazones rotos,a echarle la culpa al otro, a no cuidar nuestras cicatrices. Nos hacen creer que la vida sin una persona no es vida, que …